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lunes, 9 de abril de 2012

Hace más de un mes que Jaime se fue de mi vida para no volver.
Me dejo una nota.

"No aportas nada bueno a mi vida, las cosas son así por que tu quieres que así lo sean.



Adiós, esta vez para siempre."

Y eso ha sido el amor para mi; tres meses de risas y un año de patadas en el culo. Que jolgorio. 

No siento nada, ni pena, ni remordimiento, ni nostalgia. A veces me preocupa. La mayoría del tiempo me da igual. 
Desde entonces no he sabido tener las piernas cerradas, necesito sentir apego de cualquier tipo para luego tener algo de lo que deshacerme.
He escuchado lo que van diciendo de mi, y es la primera vez que me llaman puta tan abiertamente y con tanta variedad de jodidas sutilezas. 
Y me da igual.

El problema es que todo me da igual.


 

lunes, 26 de marzo de 2012

- ¿No te jode?
- ¿El qué?
- Todo esto.
- Por supuesto, pero no sé... Algún día tenia que acabar. Me vendrá bien para escribir.
- ¿Quieres algo para escribir? Pues escribe esto: no hay cosa en el mundo que deseé mas que odiarte, ojalá pudiera, ojalá pudiera eliminarte de mi vida para siempre.
- Hazlo.
- Es imposible, tendría que matarte.
- Pues mátame.
- Eso me quitaría muchos problemas, créeme.
- Te creo.
- ¿Has comido algo hoy?
- Si.
- Me alegro.

viernes, 17 de febrero de 2012

Era la historia de siempre.
Era tropezar una y otra vez con la misma piedra.
El mismo quiero y no puedo que ya nos había torturado antes de esto y aquello.

"Te quiero pero no te soporto."
Era lo que pensábamos el uno del otro.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Hay cosas que podría decir con cierta seguridad:

Una es que la personalidad rompe más corazones que la apariencia. Otra que el olor del vómito saliendo de tu boca y cayendo hacia el bidé no es nada agradable. Y la última es que nunca he sabido bailar bien.

Feliz Febrero.

martes, 10 de enero de 2012

Quizás decir que nunca me he enamorado sea un error.
Quizás asocio demasiado rápido el amor a una relación y por eso lo rechazo.
Pero yo me enamoro con cierta frecuencia, a mi modo.

Los amores esporádicos me condimentan la vida, cada uno a su manera, todos son especiales.

- - -

Aquella chica en Londres, en el autobús de camino a la residencia. Sus ojos maquillados de azul fosforescente y aquella interminable melena roja. Me enamore según la vi. El corazón me dio un vuelco. La saludé casi instintivamente, y ella, lejos de pensar que era una psicópata, me devolvió el saludo con la sonrisa mas pura que he visto hasta la fecha. "Bye, bye" me dijo. Soñé con ella hasta que volví a Madrid. Su recuerdo se quedo en Inglaterra, como tantas otras cosas aquellas dos semanas.



Durante tres semanas me recorría media ciudad para ir a un estanco alejado de la madre de Dios.
Se llamaba Alya, era rumano. Ojos grises y pelo rubio. Posiblemente era la única persona del mundo que le encontraba atractivo. Era cautivador, me moría por escucharle hablar, aquella voz ronca y rota me pareció sensual desde el primer momento. Cuantas noches fantaseé que esa voz me desnudaba... Posiblemente supe que le quería la primera vez que me llamo por mi nombre. "Verónica" nunca sonará igual en cualquier otra boca. Se me rompió el corazón cuando le despidieron, no le volví a ver.



Pelo rizado hasta los hombros, una camiseta de Misfits y una cara felina en su máxima expresión. El heavy misterioso.
Le vi el primer día de clases, me volví loca intentando descubrir a que curso iba, pero no hubo suerte. Fue él quien me miró, sin vergüenza ni inseguridad alguna. Decidido y sereno. Juraría que vi un atisbo de sonrisa cuando bajó la mirada y se fue. Creí que me iba a correr en aquel mismo momento.



Fue un jueves, en vacaciones de verano. Estaba en una casa rural con unos amigos en la sierra. Nos fuimos todos de copas al primer bar que vimos abierto. Era un pueblo muy pequeñito y el sitio estaba lleno.
- ¡Hey, tu!¡Llevo una hora llamándote, joder!
No me di por aludida hasta que me tocó el hombro. "hey tu" no era yo. Se disculpó. Cuando quiso irse no le dejé. Tenia cara de niña, se llamaba Alejandro. Labios dulces y mucho descaro. Mientras lo hacíamos me dijo que me quería e hice como si no lo hubiese escuchado; aquellas palabras tampoco eran para mi, se veía claro un amor no correspondido en todo su ser, me pregunté en quien estaría pensando, me pregunté como sería ella, me pregunté como alguien no podía amar aquel frágil cuerpo a punto de llorar. Fue nuestra primera y última noche. Al día siguiente yo volví a Madrid.



- - -

Nunca he creído en el amor a primera vista como algo más que pura atracción física.
Pero ellos eran especiales, son mis joyas, mis esporádicos, mis "quiero y no puedo". Mis amores.
Los ame, mucho o poco tiempo es irrelevante. Quizás no sean el gran amor verdadero que todos buscan, pero los necesito. El gran amor ya llegará, y si no llega no perderé el sueño por ello.
Yo tengo mis joyas, y las tendré siempre aun con distinta cara y distinto cuerpo, todos tienen la misma esencia.

jueves, 5 de enero de 2012


Eran las cinco de la mañana. Hacia tres horas y media que me había ido a dormir cuando sonó mi móvil. Nunca solía contestar al teléfono, pero era Aarón quien llamaba.

Aarón era el amigo de un amigo. Ni siquiera llegaron a presentarnos formalmente.
La noche que nos conocimos me dijo que me daba un porro a cambio de un beso en los labios, y yo acepté. Los dos íbamos muy borrachos, intentamos hacerlo pero yo me quedé dormida mientras me tocaba una teta. Nunca volvimos a intentarlo.
A la mañana siguiente no recordábamos prácticamente nada.
Y desde ese momento somos inseparables.

- ¿Sabes la hora qué es, jodido enfermo?
- Calla y escucha. Eres la única a la que puedo contarle lo que me ha pasado sin que me mire pensando que un extraterrestre me ha metido una sonda por el culo.
- ¿Donde estas? -gruñí.
- En frente del concesionario.
- Ahora te veo...

Me puse una chaqueta y unos vaqueros. Cuando salí de mi apartamento noté como en cuestión de segundos mis orejas dejaban de ser parte de mi; hacía mucho frío. Más que cualquier otra noche de aquella semana.

Vi a Aarón sentado en las escaleras de la entrada al concesionario. Me saludó con la cabeza, tenía las manos en los bolsillos.

- ¿Qué ha pasado?
- Me he enamorado.

Le miré como quien mira un cuadro abstracto; achinando los ojos, girando la cabeza y esperando entender así algo.

- ¿Tu?¿De quién?
- Se llama Manolo.
- ¿Ma...?¿Qué?¿Un tío?
- Si, un tío. Le besé, incluso empezó a restregárseme.
- No sabía que te iban los tíos. Guao. Estoy flipando.
- Lo sé, yo también.
- No, digo, estoy flipando de que te liaras con un tío que se llama Manolo. Manolo... pensé que ese nombre ya estaba prohibido ponérselo a un hijo. Manolo... Ma-no-no-no-lo. Jajajajaja.
- ¡Céntrate joder!
- Eres un paranoico... ¿Eso era lo qué me tenias que contar?

Negó con la cabeza.
Yo le ofrecí un caramelo, ya que Aarón no fuma -es asmático.
Lo aceptó. Y mientras yo me encendía un pitillo el continuó la historia.

- El caso es que casi le vomité encima.
- ¿En serio? -me empecé a reír- Por el amor de Dios... ¿Cuanto habías bebido?
- Nada. No he bebido nada, tenia que coger el coche. Vomité porque me dio mucho asco.
- ¿Le olía el aliento? Odio a los tíos que les huele el aliento... ¿O acaso babeaba mucho? Hay algunos que son como perros, te dejan llena de babas la cara y...
- ¡No! ¡No! Me dio asco que fuese un tío, era todo muy siniestro.
- ¿Eso que quiere decir?
- Pues que no soy gay -gritó- La única polla que quiero ver en mi vida es la mía.
- Pero si me has dicho que te habías enamorado.
- Es que me he enamorado; le quiero. Nunca he querido a nadie así en mi vida, ha sido tal y como lo describió Juan, era como si solo pudiera verle a él. Le quiero, le quiero joder. Todas las personas que me he cruzado en mi vida no han llegado a causarme una mínima esencia de lo que me causó aquel chico solo con hablar, solo por la forma en la que se movía, era todo melódico, era perfecto. Era él.

Tiré el cigarro y comprendí al ver la cara de Aarón lo verdadero de sus palabras.
Yo nunca me he enamorado, pero esta claro que el amor no tiene moldes ni sentido común.
Como la mayoría de las cosas que merecen la pena en la vida, supongo.

- Lo siento cariño. Ven aquí.

Le di un abrazo. Le deje que lloriqueara y le entregué un pañuelo para que se sonase los mocos.
Nos subimos en su coche. Eran las seis y media de la mañana.

- Quiero churros. ¿Te apetecen churros?

Asentí y encendí la radio.
Sonaba una canción en italiano, pero no recuerdo el titulo.
Nos pusimos a cantarla hasta que amaneció.

miércoles, 4 de enero de 2012

viernes, 30 de diciembre de 2011

"La vida es todo lo agradable que se lo permitas"

Bukowski es mi amor literario, aun a pesar de que le entregué mis creencias y mi alma a Hesse desde el primer momento en el que "Demian" llegó a mis manos.
Hesse es como un aliado en mi paranoica cabeza, es un amigo que me comprende y me abraza con empático dolor.

Pero si tengo que hablar de amor -tal y como yo entiendo el amor- mi amante predilecto es Bukowski. Me duele y me desgarra, sucumbo al orgasmo con todo aquello que escribe.
No es como Hesse, no. Bukowski y yo no nos parecemos, pero a la vez somos iguales, y él sabe que yo vivo esperando; vivo perdiendo el tiempo. Solo él me desnuda a navajazos de tinta y papel.



“Algunas personas nunca enloquecen. Tendrán unas vidas realmente horribles”

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