Hubo un tiempo en el que pensé que si me dejaba lo perdería todo, porque él era mi única esperanza de cambiar algo en mi vida, era la primera persona que me dijo "tu no eres como el resto, y eso es genial".
Nunca he sentido esa dependencia que sienten aquellos que aman por sus amados, ese "no puedo vivir sin ti", pero me imagino que sería algo parecido a esto.
Cuando me daba cuenta de que yo para él era prescindible dolía hasta un punto casi físico.
Alex me tenía un cariño especial, pero eso no era suficiente, porque no se daba cuenta de que para mi él era un "todo" y yo para él era un "uno más".

Le he querido como algo más que un amigo, pero no necesariamente como amante, sino más bien como un extraño buda de la mala vida.
Alex era mi Demian.
Y lo que ocurrió después fue lo que ocurre siempre que te creas un héroe en tu cabeza; acabas decepcionándote cuando ves al ser humano que lleva dentro.