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lunes, 9 de enero de 2012


Era sábado, y como cada sábado yo estaba en aquel local de mala muerte donde la máquina de pinball tiene mi record marcado tres veces.
Deje a los chicos bailando una canción de ska-p y yo salí a tomar el aire.
José, el portero del susodicho sitio, me miro de reojo y me saludo con dos besos en la mejilla. Le ofrecí un cigarro y como cada sábado nos pusimos a hablar de política, de paro y de su hija Susana. "Ahora se esta sacando el carnet" me dijo.
La conversación se detuvo unos instantes; un grupo de chicas quería pasar y José les pidió los carnets. Una de ellas me era familiar.

- Anda, Vero.

Era una compañera de clase, no recordaba su nombre.
La salude con desgana y ella me pregunto que tal me iba.

- Bien -le dije- se me hace raro verte por aquí.
- Lo raro es verte a ti por aquí. No te he reconocido por un instante, no me pegas nada en estos ambientes.

Mi cara expreso un "¿De qué me estas hablando?" que ella tradujo rápidamente.

- Ya sabes, siempre que te veo en clases eres tan callada y educada... no te lo tomes a mal, pero pensaba que no tenias demasiados amigos.

José se empezó a reír por lo bajo.

- Bueno, nos vemos el Lunes. Chao.

Entro con su minifalda de lentejuelas a aquel antro, junto con sus amigas oxigenadas, a las cuales mis chicos ya estaban tirando los tejos como lobos en celo.

- ¿Callada y educada?¿En serio? -me dijo José.
- Habría que verte a ti un jueves cualquiera...
- Anda, vamos. Te invito a un chupito.

miércoles, 4 de enero de 2012

Cuando era pequeña solo podía dormir si no había un mínimo atisbo de luz. Adoraba la oscuridad, me quedaba horas mirando a la nada con la luz apagada y las persianas bajadas. Me daba paz.
Durante mucho tiempo tuve que soportar una pequeña luz de pared con forma de payaso que a mi hermano le ponían por las noches. La odiaba.
Y curiosamente con el paso de los años todo fue tornándose hasta el punto en el que con mi mayoría de edad cumplida a día de hoy temo dormir a oscuras. Ironías, supongo.
Pero ayer, sola en mi cama, en un completo silencio y una desquiciante oscuridad cerré los ojos y lo vi. Vi esa "nada" que veía de pequeña, esa paz. Me quede dormida enseguida. Soñé con la puta luz de pared con forma de payaso.

domingo, 1 de enero de 2012

 
- ¿Al final qué ocurrió en nochevieja?
- No lo recuerdo demasiado bien, la verdad. Ese vodka estaba asqueroso... ¿Se puede caducar una botella de alcohol?
- No lo sé. ¿Qué paso con Ángel y Jaime?
- Ricardo me acaricio el pelo. Ricardo es tan... ¿Qué tendrá para que todas vayan detrás de él? Tampoco es nada del otro mundo... Debe ser esa indiferencia global que tiene, es como si dijera; "Me da todo igual, porque tengo más personalidad que cualquiera de los que estáis aquí. JÁ!" Me saca de quicio. Quizás sea envidia. Por Dios, pero si es virgen...
- ¿Y Ángel y Jaime qué?
- Me lo follaría.
- ¿A Ángel?
- No, a Ricardo.

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