Cualquier forma de evadirse de la realidad esta bien para mi.Todo vale, no hay reglas ni límite de tiempo.
Escapar, correr, engañarse a uno mismo.
La forma da igual.
Siempre es sencillo e insuficiente.
Tarde o temprano hay que tirarse al suelo desde la nube y asumir las posibles fracturas en/por todo el cuerpo.
El mundo real me da ganas de llorar.
Nunca llegaré a crecer del todo, la madurez se quedará por el camino, porque el camino no se encuentra en un colocón de hachís, ni en el sexo, ni en los libros, ni en la música.
El camino no se va a mover de la puta realidad.
Y yo hace mucho que no visito el mundo real.

