Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de junio de 2012

Si me preguntases te diría que ya sabía que iba a pasar, pero eso me dejaría en mal lugar. Así que hagamos como que no me di cuenta de nada y que fue la improvisación quien se encargó de darme los orgasmos aquella madrugada.





Ella le había estado contando toda la noche acerca de su vida, sus manías, sus opiniones y otras muchas cosas carentes de interés que él escuchaba asintiendo cada poco.
Yo sentía que me iba a quedar dormida aun a pesar del estruendoso sonido de la música del local. "Ni se te ocurra bostezar una sola vez más" me dijo ella, que nerviosa agitaba la pajita de su tercer malibú con piña.
Le gustaba aquel chico, y por lo evidente de la situación él también tenía interés en ella, todo podía haber acabado hacía dos horas, pero allí seguíamos los tres, hablando de trivialidades a las dos de la mañana en un garito a reventar de pastilleros y demás gente de buen vivir.
Estaba deseando irme y olvidar el hecho de que llevaba desde las siete de la tarde haciendo de celestina.

El teléfono de él sonó. Un mensaje.

"Mis amigos están en otro pub aquí al lado... ¿Os apetece?" dijo.
Cogimos las chaquetas y nos fuimos. 

Cuando llegamos al susodicho pub nos encontramos de frente a un grupo peculiar de muchachos vestidos con sus mejores galas de caza y pelo engominado que nos recibieron con una sonrisa y poca conversación.  Él nos los presentó uno a uno y pasamos dentro a pedir más bebida.
Cuando me dí cuenta mis dos tórtolos habían desaparecido dejándome sola con los cuatro desconocidos. Mis ganas de irme a casa aumentaron a su máxima potencia.

Empezaron a atacarme con preguntas de manual. El interés en mi no les duro mucho, pronto se irían dispersando a medida que el sitio se fue llenando de féminas con gloriosas dotes de juventud remarcadas en tops ajustados.

Solo quedó uno. El único que no me había dirigido la palabra en todo lo que iba de noche.
El silencio duró unos segundos eternos. Lejos estaba yo de imaginar sus primeras palabras hacía a mi.

- Estoy hasta la polla de esto, ¿te vienes a mi casa a tomar algo que no sepa a aguarrás?

Su serenidad al decir cada frase fue lo que más me sorprendió, pero no más de lo que lo hizo verme a mi misma aceptando la proposición. 
Nos fuimos a una velocidad vertiginosa.

Llegamos a su piso en poco más de diez minutos, no dijimos absolutamente nada en todo el camino. Fue un alivio.
La casa era pequeña y desordenada, con un sofá desilachado por todos lados en el que me tumbé sin pedir permiso. Él llego con dos cervezas en la mano, me dio una. Estaba helada.

- Gloria bendita... - dije yo sin levantarme del sofá y cerrando los ojos.

Él soltó lo que me pareció una risa de complicidad. Se tumbó a mi lado.
Nos quedamos reclinados y apoyados el uno contra el otro.
Su botella me rozó el brazo, se me pusieron los pelos de punta al notar aquella fría sensación, dejé la mía en el suelo y le quité la suya. Le di un trago y le besé.

- Me encanta la cerveza fría... -dijo rozándose los labios con el dedo.

Se puso sobre mi con una lentitud y elegancia dignas de película. Puso su mano derecha  en mi nuca y me besó con descaro.
Mis manos recorrían su espalda desnudándole ansiosamente, la ropa iba cayendo sin piedad al suelo y su lengua se deslizó sin darme cuenta por mi pecho; mis pezones sucumbían a sus dientes y los primeros gemidos escaparon de mi boca miedosos y avergonzados.
Cuando quise darme cuenta sus manos ya jugaban por mis húmedas bragas, que pedían a gritos ser arrancadas.  Nos quedamos desnudos, con la mirada totalmente sucia y rabiosa.
Le tumbé con odio contra el sofá y baje su torso entre besos hasta llegar a la zona cero. Lo cogí entre las manos y empecé a lamerlo muy despacio, haciéndole de sufrir, disfrutando de cada una de sus muecas. Cuando aumente el ritmo le escuché gimiendo de placer mientras me agarraba el pelo. Me exclamó que parase, iba a explotar.

Me agache felinamente hacia mi bolso y saqué un condón, se lo puso sin mediar palabra y me arrastró hacia el suelo.
Cogiéndome de las piernas me penetró. Mi voz y mi cuerpo se descontrolaron.
No hubo medias tintas, empezó con fuerza, velocidad y maldad. Creí que me iba a correr sin haber empezado si quiera. Entre sudor y gemidos me cambió de posición, me manejó como quiso y todo en aquella habitación era compenetración en su sentido mas literal.
Me quedé apoyada contra el sofá, a cuatro patas, él me agarraba de las caderas y se movía al son de mi voz. Se paró esperando a que le suplicara más y lo consiguió.

Con las últimas embestidas y un grito sordo acabó dentro de mi.
Los dos nos quedamos dormidos a los pocos segundos.

Me desperté a la hora y media vistiéndome en silencio, mientras por la ventana empezaban a colarse los primeros rayos de sol.
Me peine, me pinté los labios, le besé en la frente y me fui. No recordaba su nombre, y posiblemente él tampoco el mio.
Fue una buena noche. Un paréntesis en la vida real.

domingo, 6 de mayo de 2012



Me dejaste sintiéndome fea cuando necesitaba sentirme guapa.
Me dejaste sintiéndome gorda cuando necesitaba sentirme flaca.
Me dejaste sintiéndome imbécil cuando necesitaba sentirme inteligente.
Me dejaste sintiéndome sola cuando necesitaba sentirme arropada.

Me dejaste con el corazón en un puño cuando tu tenias las tetas de otra entre los dedos.
Me dejaste cuando todos se fueron.
Te fuiste tu y se fueron ellos.

Oh, querido. Te fuiste en el peor momento.






miércoles, 1 de febrero de 2012

Para mi Alex era insustituible, él solo era todo el mundo, era la parte oscura y viciosa de la existencia humana a la que yo quería pertenecer cuando todavía estaba cubierta por la luz infantil maternal y el saber estar.

Hubo un tiempo en el que pensé que si me dejaba lo perdería todo, porque él era mi única esperanza de cambiar algo en mi vida, era la primera persona que me dijo "tu no eres como el resto, y eso es genial".
Nunca he sentido esa dependencia que sienten aquellos que aman por sus amados, ese "no puedo vivir sin ti", pero me imagino que sería algo parecido a esto.
Cuando me daba cuenta de que yo para él era prescindible dolía hasta un punto casi físico.

Alex me tenía un cariño especial, pero eso no era suficiente, porque no se daba cuenta de que para mi él era un "todo" y yo para él era un "uno más".


Le he querido como algo más que un amigo, pero no necesariamente como amante, sino más bien como un extraño buda de la mala vida.

Alex era mi Demian.

Y lo que ocurrió después fue lo que ocurre siempre que te creas un héroe en tu cabeza; acabas decepcionándote cuando ves al ser humano que lleva dentro.

lunes, 9 de enero de 2012


Era sábado, y como cada sábado yo estaba en aquel local de mala muerte donde la máquina de pinball tiene mi record marcado tres veces.
Deje a los chicos bailando una canción de ska-p y yo salí a tomar el aire.
José, el portero del susodicho sitio, me miro de reojo y me saludo con dos besos en la mejilla. Le ofrecí un cigarro y como cada sábado nos pusimos a hablar de política, de paro y de su hija Susana. "Ahora se esta sacando el carnet" me dijo.
La conversación se detuvo unos instantes; un grupo de chicas quería pasar y José les pidió los carnets. Una de ellas me era familiar.

- Anda, Vero.

Era una compañera de clase, no recordaba su nombre.
La salude con desgana y ella me pregunto que tal me iba.

- Bien -le dije- se me hace raro verte por aquí.
- Lo raro es verte a ti por aquí. No te he reconocido por un instante, no me pegas nada en estos ambientes.

Mi cara expreso un "¿De qué me estas hablando?" que ella tradujo rápidamente.

- Ya sabes, siempre que te veo en clases eres tan callada y educada... no te lo tomes a mal, pero pensaba que no tenias demasiados amigos.

José se empezó a reír por lo bajo.

- Bueno, nos vemos el Lunes. Chao.

Entro con su minifalda de lentejuelas a aquel antro, junto con sus amigas oxigenadas, a las cuales mis chicos ya estaban tirando los tejos como lobos en celo.

- ¿Callada y educada?¿En serio? -me dijo José.
- Habría que verte a ti un jueves cualquiera...
- Anda, vamos. Te invito a un chupito.

Seguidores